Andrea Prodan recomienda leer La penúltima verdad de Philip K. Dick

En Mesa de Luz, una personalidad destacada de la cultura recomienda un autor, un libro o sencillamente un cuento al que prestarle atención.

Andrea Prodan

Acabo de terminar un libro realmente impresionante. Me tiene entusiasmado casi como cuando escuchaba un gran disco cuando tenía 17 años, en la época de los altos discos. Es algo parecido. “La penúltima verdad”, “The Penultimate Truth”, de Philip K. Dick, autor que yo igual adoro, pero este libro me sorprendió. Diría que es como una obra maestra, medio escondida en su panorama de literatura: es muy grosa.

Hoy en día el papel de filósofo ha sido completamente explotado, dinamitado por la historia misma. En este caos de mil voces hablando al mismo tiempo, nos agarramos de los visionarios: H.G. Wells con La máquina del tiempo, Julio Verne con sus viajes a la  luna o interplanetarios, Borges mismo y unos pocos otros. Y después está Philip K. Dick, que en apariencia es un escritor marginal académicamente. Un escritor popular, con tipos comunes como protagonistas en gran parte, pero anclados a un mundo complejo de tensiones tecno espirituales, de angustias antiguas en salsa moderna, futurística.  Los grandes libros conocidos de su enorme panorama literario, de tantas novelas y cuentos breves: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, que fue después la película Blade Runner, aunque obviamente la película es muy relativa al lado del libro, Ubik, El hombre en el Castillo… Yo propongo “La penúltima verdad”, un libro que ha sido, me parece, demasiado perdido en su gigantesca producción. Un libro del año 1964, que yo leí la semana pasada o esta semana prácticamente y no podía creer lo impresionantemente actual que es hasta en su tecnología, en sus interrelaciones humanas, no sé, realmente da casi miedo. Contiene una parábola muy poco abstracta sobre nuestra actualidad.

Les voy a leer mi traducción de lo que se escribe en la página detrás de la edición inglesa que yo he leído hace poco:

“La tercera guerra mundial está en pleno movimiento o por lo menos esto es lo que los millones de personas claustrofóbicamente enlatadas en sus celdas subterráneas creen. Desde los últimos quince años la humanidad subterránea ha sido alimentada por noticieros diarios sobre destrucción nuclear y altas radiaciones allá arriba creyendo desde hace tiempo en el máximo protector. Pero ahí arriba, en la superficie de la tierra, otra realidad se manifiesta. El Este y el Oeste están en paz y de  una punta del planeta a otro, un cuerpo de elite de manipuladores profesionales alimentan la mentira” 

Acá tenemos la base de esta impresionante novela de Philip k Dick, La Penúltima Verdad.  Una lectura preocupante, pero al mismo tiempo divertida, porque esto es Dick: es fantástico en anclar sus elucidaciones filosóficas adentro de un marco sumamente humano, de personajes a veces graciosos, a veces ambiguos, oscuros, pero lo hace con una capacidad increíble. Ojalá en traducciones castellanas, que seguramente hay -espero que sí-, se consiga transmitir, porque como sabemos la traducción del libro es una cosa muy particular y muy delicada. Acá en este libro la mentira es la protagonista. Y los fabricantes de mentiras viven en enorme lujo, mientras que los otros conducen una vida miserable, bajo tierra, repetitiva, en condiciones dignas  de un hámster en un experimento. Ese es libro que yo elijo.


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